domingo, 10 de agosto de 2025

El demoledor (manda un demente para atrapar a otro)

 Anoche vimos con Mariana y Azul esta peli de 1993 (nota, es clasificación R y se ven 4 tetas 1, 1 y 2) así que capaz no era la mejor propuesta para sábado a la noche con hija de 11... pero si querían un padre responsable, yo debería haber nacido esteril.

Con Stallone me pasa algo especial, no puedo no amarlo, el tipo hizo Rocky, First Blood (si quieren díganle Rambo, no me enojo), Oscar, Night Hawks, Cobra, Tango & Cash... cuatro millones de vergas, seamos justos, pero con esas solas ya debería tener un lugar asegurado en el paraíso.

La película me gustó desde la primera vez que la vi, no se sostiene por ningún lado, no hay una premisa que no falle, pero la mirás de punta a punta, disfrutándola a más no poder (o sos una ameba, no se, no te conozco)

De las muchas cosas que me parecen interesantes despues de haberla visto más veces que las que fui a votar creo que las mas destacables son:

- Que malo del carajo que es Wesley Snipes (pre Blade, que chabon impresionante), es malo "del verbo malo". Además le pone toda la onda y usa jardineros. Es un tipo en jardineros aterrorizando a San Ángeles.

- Increíblemente Sandra Bullock hace que Stallone parezca expresivo, todo mérito suyo.

- La frase "está detenido, esa idea excluye la posibilidad de que se vaya" es la frase mas UCR que he escuchado en mi vida, siento que el mismísimo Raúl Alfonsín podría decirla.

- Todo lo futurista de la sociedad es espantoso, todo, todo... si yo hubiera tenido esa idea de lo que el futuro podía ser, hubiera consumido más droga de la que se consumía en los 90, con esos parámetros diría que se portaron bastante bien.

- El chiste de las conchas marinas... es lo menos gracioso de la película, y diría que lo único que tendría un verdadero sentido práctico. Si podemos dejar de usar papel para limpiarnos el culo, posta contribuiríamos a frenar la deforestación (mientras no haya una opción práctica y agradable, no cuenten conmigo, sigo con el acolchonadito super suave)

Dicho lo dicho, es un planazo para sábado a la noche, meter un demolition man (sean buena gente y veanla en idioma original) con pizza y cerveza (si estan con semaglutida no, ahi les recomiendo sopa de verdura y agua, porque la van a pasar mal, yo se por que se los digo)

jueves, 19 de noviembre de 2015

El mejor libro para prohibirle a tu hijo


La guerra de los botones, de Louis Pergaud, es el mejor libro para prohibirle a tu hijo. No hay lugar para dudar al respecto. Es un libro lleno de violencia, bulling, malas palabras y ejemplos de niños que roban a los padres, hacen trampa en el colegio, y se dedica a romper todas las reglas de la sociedad adulta.
Yo ya lo compre 3 veces (y estoy pronto a realizar una cuarta compra) para garantizarme tenerlo a la vista cuando Azul empiece a elegir qué libros leer. Y en cuanto le llame la atención, se lo prohíbo.

A mi no me lo prohibieron, mitad porque ya era un boludo grandote cuando llegó a casa, mitad porque nunca hizo falta incentivarme para que leyera, Me lo dio mi papá y me fascinó cuando llevaba media carilla de lectura.

La edición que conocí es la de Anaya, que es la misma que anda dando vueltas por ahí, con todos los giros del español de España (que es el más gracioso).

Me enamoré de los personajes, de los problemas que enfrentaban esos chicos patriotas defendiendo su pequeña nación de la invasión de los chicos del pueblo vecino. De sus actos de heroísmo, de su sufrimiento.

No quiero hablar del argumento, quiero contarles la angustia, la furia y la alegría que el libro me regaló. Casí soñé durante años con ser "El Gran Pacho" y pelear en el bosque de Longeverne contra los Velranos.
Una pequeña muestra, solo para que entiendan de que estoy hablando:

"-Ja, ja, amiguito! «Nos hemos dejao trincar» ¿eh? —dijo el gran Pacho en tono siniestro—. Pues
bien, ahora vas a ver.
- Eh, eh, no me hagáis daño ——tartamudeó Guiñaluna.
- Sí, guapo, pa que nos llames otra vez mierdas y huevos blandos.
- No he sido yo. ¡Oh, Dios! ¿Qué vais a hacerme?
- Trae el cuchillo ordenó Pacho.
- ¡Mama, mama! ¿Qué queréis cortarme? Las orejas bramó Tintín.
- Y la nariz añadió Pardillo.
- Y el pito —continuó Grillín.
- Sin olvidar los huevos —remató Pacho—. ¡Vamos a ver si tú los tienes blandos!
- Antes de cortar habrá que atarle la bolsa, como a los terneros observó Gambeta, que por lo visto
había presenciado esa clase de operaciones.
- Claro. ¿Quién tie la cuerda?
- Ay va —respondió Chiquiclac.
- Como me hagáis daño se lo diré a mi mama gimió el prisionero."

Creo que después de leer ese pasaje me pasé el resto de ese verano pensando dónde podría encontrar un bosque para armar una guerra en Rafael Calzada (por suerte para mi integridad física, no había).

Bueno, al que le parezca, que lo lea  y al que no... que se joda por huevos blandos